William Chakespeare

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31 enero 2013

El boom de las novelas eróticas


Portadas de las novelas que forman la trilogía
Cincuenta  sombras de Grey



            Decía Milan Kundera que las sociedades que están obsesionadas con el sexo y hablan continuamente de ese tema, son en las que menos se practica. Si esto fuera así, tendríamos que admitir que la sociedad occidental actual está demasiado obsesionada con el sexo porque no lo practica, a juzgar por el éxito arrollador que tienen actualmente las novelas eróticas que son el género más vendido en el año 2012.
            Todo empezó con la publicación de la trilogía "Cincuenta sombras de Grey" y su fulminante éxito de ventas, lo que ha convertido a ese género en una mina por explotar por aquellos autores que, aún siendo ya famosos o los que aún no lo son, saben que con estas novelas eróticas tienen asegurado el éxito y las ventas millonarias.
            «A las mujeres les gustan las fantasías sexuales porque lo más erótico de su cuerpo está en su cabeza». Esta afirmación la ha hecho Erika Leonard James, la escritora inglesa que en este año cumple 50 años.y que es autora de la famosa trilogía  antes mencionada. Con esto parece afirmar que la literatura erótica actual va dirigida al público femenino por las razones que aduce.
            Esta modalidad narrativa ha abierto un resquicio de esperanza para el mercado editorial, porque lleva cinco años consecutivos acumulando pérdidas que ascienden a un 20%  y de cuyo porcentaje sólo en el año 2012 ascendió al 10%. La editorial que publica dicha trilogía en España, Grijalbo, que pertenece al grupo Random House Mondadori, informa que la cifra de ejemplares vendidos de dicha trilogía es de 2.000.000 sólo en castellano (en estas cifras está incluido el mercado hispanoamericano).
            Esa astronómica cifra de ejemplares vendidos se ha conseguido desde que se publicó en junio pasado el  primero de los volúmenes de dicha trilogía Cincuenta sombras de Grey, y le siguieron Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas, ambas publicadas sólo un mes después, porque la editorial se percató de la expectación de las lectoras por saber cómo continuaba el apasionado romance  de Anastasia Steele y Christian Grey.
            A partir de dichas publicaciones se mantienen en el primer puesto de los libros más vendidos, a los que no superan ni los libros de un escritor que ha sido siempre un creador de best sellers como es Ken Follett, con su última obra El invierno del mundo que lleva unos meses en las librerías, ni los de otra escritora revelación como es María Dueñas con su última obra Misión olvido, Temas, de Hoy, con cifras altísimas de ventas, pero tampoco ha podido rebasar a la trilogía erótica de moda.
            A esta suculenta fuente de ingresos editoriales que inició dicha trilogía, se han añadido otras escritoras como es Silvia Day, con su novela erótica No te escondo nada, título al que siguió Reflejada en ti, otra obra de la misma autora y temática que se ha publicado hace un mes. Sin embargo, el primer puesto de las ventas sigue siendo para la autora de Cincuenta sombras de Grey que ocupa los tres primeros puestos en el podio de ventas, y Day se conforma con el sexto y octavo lugar en el mismo con sus dos novelas.
            Según los datos facilitados por la consultora Nielsen, (ABC/27/11/12) en la semana que va desdel el 29 de octubre al 4 de noviembre, sólo el primer volumen de la mencionada trilogía, Cincuenta sombras de Grey, lleva vendidos 1,100.000 ejemplares, seguida por Misión olvido, de María Dueñas con 190.000 ejemplares, El invierno del mundo, de Ken Follett, con 128.000 ejemplares y Sylvia Day, con sus dos novelas, 31.000 ejemplares.
            La pregunta que sugieren estas astronómicas cifras de ventas de las novelas eróticas que han podido superar a las de los autores tan leídos y demandados como Ken Follett, y que ha hecho comprar estas novelas a millones de lectores en más de 52 países es ¿qué tiene de especial el sexo  descrito y narrado en estas obras? ¿Es que la frustración sexual es tan grande, en general, que se busca la  compensación en las narraciones eróticas como únicas vías de salida a la pulsión sexual? y habría que añadir otra pregunta: ¿tiene razón Milan Kundera cuando habla de que se habla (o lee) de sexo cuando no se practica?
            Según la editorial  Grijalbo, a través de la editora que descubrió la obra Cincuenta sombras de Grey, la razón de su éxito es porque «No es pornografía, se trata de desacralizar el sadomasoquismo», porque es una combinación del género romántico y del erótico. A pesar de la afirmación de que no es pornografía la trilogía de E. L. James, a su autora  en Estados Unidos se le llamó "Mamá porno", y en dichas obras el sadomasoquismo es el plato fuerte, aunque tratando de hacerlo asequible a todo tipo de lectores gracias al buen hacer de Christian Grey, el protagonista masculino, que parece conocer bien a las mujeres y su sexualidad y por ello  consigue satisfacerlas, aunque  sólo sea a través de las páginas de estas novelas
            En esta trilogía se puede encontrar sexo explícito entre la ardiente paraje de amantes, aunque no está narrado con la maestría literaria de Henry Miller en su fantástica  trilogía, especialmente en la tercera de su entrega: Plexus, Nexus, Sexus, porque no hay que olvidar que su autora no pretende hacer buena literatura, sino contar una historia que tenga tirón para el gran público en momentos de crisis como los que atravesamos, y no hay mejor evasión que el sexo, sobre todo cuando se tocan ciertos aspectos que son desconocidos por la mayoría de las personas  y, precisamente por eso, causan tanto morbo.
            Parece ser que las lectoras que la compran son las jóvenes, alrededor de unos 25 años, urbanitas y con un poder adquisitivo medio.
            Naturalmente esta moda, pues en la literatura, buena o mala, siempre hay también modas o tendencias, durará más o menos tiempo, porque los lectores se cansan de los géneros o subgéneros cuando se satura el mercado con demasiadas ofertas de la misma clase.
            No hay que olvidar que hace unos años la moda fue y es aún, aunque está perdiendo terreno, la novela histórica, en la que la Historia y la ficción se confunden y quienes no les gusta leer la historia rigurosa y veraz, se apuntaron a este género denostado por muchos escritores, pues crea confusión a los lectores poco versados en Historia y no saben diferenciar lo real  de lo ficticio, creando así un caldo de cultivo a la Historia novelada que es una fuente de errores para muchos lectores.. Además de ser un buen método de crear historias para quienes no tienen demasiado talento creador, porque les permite utilizar a personajes reales y mezclados con otros ficticios en una combinación más o menos acertada, según el autor de que se trate, pero que siempre es otra forma de tener aseguradas altas cifras de ventas.
            Esta nueva moda de la literatura erótica que pretende ser transgresora, utilizando el sexo, y dentro de él a las distintas  parafilias como es el caso del sadomasoquismo en esta trilogía, como un arma de transgresión y provocación, pero con la nota añadida de hacerla "adecuada al gran público", lo que le quita totalmente la nota transgresora y se queda en algo intermedio que  está a medio camino de la cursilería de la novela romántica o "rosa" y la obscenidad de la verdadera novela erótica, en la que nada es implícito, sino completamente explícito, por lo que no es apropiada para todos los públicos que buscan sexo narrado, pero sin más connotaciones románticas que sobran en  obras de este calado.
            No hay que olvidar que el género erótico existe desde hace muchos siglos, como fue el Satiricón de Petronio, escrita aproximadamente en el año 60 d.C; el Decamerón de Giovanni Boccaccio, escrita entre 1348 y 1353, y otros autores que cultivaron el género como Choderlos de Laclos; John Cleland (1709-1789), autor de Fanny Hill; y el marqués de Sade, entre otros muchos. De todos es conocidos títulos como las Memorias de Giovanni Giacomo Casanova (1725-1798) que, además de describir sin tapujos sus amores y sus hazañas sexuales, eran además, un impresionante tratado históricos de los usos y costumbres de su época con innegable valor literario. Ya en el siglo XX se pueden citar a autores como Anaïs Nin (Delta de Venus), Monique Wittig (El cuerpo lesbiano), Jean Genet o Henry Miller, anteriormente citado.
            La diferencia entre las obras de estos autores citados y las novelas eróticas ahora de moda y récords de ventas es que aquéllas no sólo eran obras eróticas, sino que contribuían a conocer la sociedad de su tiempo, su política, arte, economía y eran un tratado que perfilaba y mostraba el mosaico social en el que se desenvolvían sus protagonistas, fueran reales o ficticios, además de su intrínseco valor literario por el que pasaron a la posteridad. Las que ahora son best sellers no pasan de ser novelas "rosas" a las que se han añadido escenas explícitas de sexo, sadomasoquista o no, pero sin aportar nada al lector como no sea conocer las tribulaciones de sus protagonistas que son el epicentro de  estas obras sin ninguna calidad literaria, pero sí un evidente y excelente negocio editorial que se explotará hasta que la moda pase y venga otra a sustituirla, como pasa siempre.
            El sexo por sí mismo, sin más alicientes para un lector exigente, aburre por lo repetido. Esto ya se demostró cuando la apertura que llegó con la democracia propició la aparición de salas  de cine X que prometían ser un negocio inagotable, pero que pasada la primera euforia causada por la novedad y el aliciente que suponía la total libertad en sus contenidos, sin ningún tipo de censura ni tabúes, hizo que se cerraran unas tras otras todas las salas de exhibición de dichas películas, porque el público que antes las llenaba se fue retirando, harto y aburrido de ver siempre lo mismo: el sexo descarnado en estado puro, sin más añadidos que le dieran un mínimo de calidad, de contenido que lo arropara.
            Siempre es bueno leer, sea cual fuere el género elegido, pero si alguien quiere leer buena literatura erótica no debe buscarla en esas novelas de moda que son hechas de encargo y siguiendo unos patrones fijos para que sean comerciales, aunque carezcan de calidad literaria: Sólo tiene que darse una vuelta por la  literatura universal y encontrará auténticas joyas del género erótico, pero, además y sobre todo, hallará buena literatura y arte con mayúsculas. Y eso nunca aburre ni cansa, con sexo o sin él.