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06 noviembre 2019

EL RESURGIMIENTO DEL LIBRO EN PAPEL


El resurgimiento, aún lento pero constante, del libro de papel, abre nuevas esperanzas en el mundo editorial tan necesitado de estímulos para salir de la larga crisis del sector.

AnaAlejandre


Los pesimistas augurios sobre la caída en libre de los libros de papel no se han cumplido. Muchos veían en la irrupción del ebook una amenaza cierta y a corto plazo para la supervivencia del libro de papel que sería desplazado en los usos de lectura por los nuevos artefactos electrónicos como son los libros electrónicos, por esa fascinación que tiene todo lo digital. especialmente para las nuevas generaciones .

Sin embargo, el pesimismo que reflejaba una macroencuesta de la organización de la Feria del Libro de Fráncfort entre mil editores de treinta países, fijó para 2018 el año en el que el libro electrónico superaría en volumen de ventas a los libros de papel. Sin embargo, ese mal augurio no se ha cumplido con el paso del tiempo. Además, el libro eléctrónico ha descendido su marcha imparable y, no solo eso, sino que el libro de papel ha empezado a tener una lenta, pero creciente, recuperación, especialmente en los países punteros en ese sector como son Estados Unidos e Inglaterra.

Estas afirmaciones no son producto de una opinión personal, sino basadas en datos fidedignos, ya que las cifras de ventas del ebook en EE.UU. han descendido, en los últimos cinco años, en un 10,8%, lo que reduce su porcentaje en la venta total de libros en un 23% Dicho porcentaje ya había sido pronosticado en un estudio sobre 450 editoriales que anunciaban ese porcentaje del 10% de descenso en ventas solo en 2017, en comparación con el año anterior, sin tener en cuenta las ventas de Amazom que afirmaba que sus ventas del ebook seguían aumentando. También, es de destacar que el libro electrónico en Europa continental, nunca superó en ventas el 10%; en Alemania representa un 8%, Holanda un 6,6%, países que son los de mayor venta de libros electrónicos, seguidos por España con un 5,1%, (según la Federación de Gremios de Editores), Italia con un 4% y Francia presenta un 3,1%. Inglaterra está a la cabeza en Europa de ventas de las publicaciones digitales con un 15%. En el resto del mundo tampoco se dan cifras mucho mayores, pues Brasil, con un gran mercado librero, tiene un 7%, lo que no da pie a un gran optimismo sobre este mercado.

Según expertos del mundo editorial, consideran que el libro electrónico comenzó a venderse por razones meramente prácticas que son: compra inmediata a través de internet, un precio más barato en un 40%, y la posibilidad de llevar muchas obras en un pequeño espacio, lo que parece confirmar que en los meses de julio y diciembre es cuando se realizan un mayor número de ventas por ser la época del año en el que viajan los lectores y necesitan una forma más ligera y cómoda de llevar la lectura.

Además, se advierte que en EE.UU., uno de cada cuatro lectores de libros electrónicos en dicho país en dicho país, que llega a un 37%, especialmente entre los 18 y 24 años, comentan que les gustaría no estar tanto tiempo usando los diferentes dispositivos electrónicos, lo que lleva implícito una cierta nostalgia del libro de papel y el deseo de volver a leer en dicho soporte, si no en todo en parte, alternándolo con los libros digitales. Esto parece confirmarlo el hecho de que en Inglaterra la mayoría de los lectores de ebooks -que oscilan entre los 18 y 34 añosI-, no solo mantienen sino que han aumentado la compra de libros de papel,

El año 2016 fue el principio de la bajada de la compra de libros electrónicos, después de una constante subida durante los siete años anteriores, mientras que el libro en papel empezó a subir tímidamente sus ventas, incremento que se manifestó en 2017, año en el que consolidó el alza del libro físico, aumentando sus ventas en Inglaterra en un 5%.

Este hecho la ratifica la cadena de librerías inglesas Waterstones, al dejar de vender en 2015 los Kindle, el lector electrónico que Amazom lanzó al mercado en 2007 y fue el detonante de la escalada creciente de ese sector que ya se manifestaba en un alza constante en Estados Unidos,, y cuya subida solo empezó a estancarse en 2013, hasta alcanzar la mayor bajada en el pasado 2017.

En España los expertos opinan (Federación de Gremios de Editores y de plataformas de libros como Libranda y Bookwire) que el libro electrónico supone un 11% del total de ventas editoriales, aunque España tiene el libro electrónico más caro de Europa. También, hay que tener en cuenta que el libro digital no ha sido aceptado por ciertos sectores entre los lectores.

Los editores siguen considerando que el mayor volumen de ventas y de ingresos lo genera el libro de papel, aunque no pueden dejar de ofrecer en su catálogo digital, además del ebook, los audiolibros -que parecen ser los que serán las estrellas del futuro, desbancando al libro electrónicoque no serán una feroz competencia del libro de papel, sino un perfecto aliado, porque su demanda en EE.UU., la realizan solo lectores ocasionales, por lo que no quitarán venta al libro de papel.

Todo esto parece demostrar que el miedo de los editores, hace una década, con la irrupción del libro electrónico, ha sido una falsa alarma que el tiempo ha desmentido y las aguas empiezan a volver a su cauce, trayendo una nueva etapa de tranquilidad al sector editorial, aunque sin dejar de publicar en las dos formas, papel y digital, pero conviviendo ambas de forma armónica, dando así cobertura a la demanda de publicaciones en ambos formatos -y pronto en audiolibros, también-, que podrá dar satisfacción a los diferentes gustos, preferencias y posibilidades de compra de los lectores.

Todo sea porque el libro siga estando presente en la vida de los ciudadanos, tanto en papel como en formato digital, porque lo que importa es el contenido que transmite, sea del género que fuere, y que llegue a la mayor cantidad de lectores en cualquiera de los formatos posibles.

El papel del libro en la transmisión de la cultura es imprescindible y este papel lo puede realizar en cualquier formato que llegue al lector, papel, digital o en forma de audiolibro, pues tanto uno como otros son la expresión del talento creador, investigador, divulgador y comunicador del ser humano que se dirige a sus potenciales lectores.

Al libro, para ser tal, sólo le hace falta poder plasmar su contenido en cualquier formato o soporte y, también, necesita a los lectores que son los últimos destinatarios de la obra que se les ofrece. Así, el libro habrá cerrado su triple ciclo. de creación, difusión y lectura, Las tres fases son necesarias y todo lo demás son elementos accesorios que no desvirtúan la verdadera esencia de todo libro que busca a un lector cómplice, al igual que cada lector busca al libro idóneo para sumergirse en su lectura.