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22 septiembre 2013

Dan Brown y la fórmula del éxito



El famoso escritor estadounidense, Dan Brown (Exeter, New Hampshire, Estados Unidos, 1964), ha pasado recientemente por Madrid, para presentar su última novela "Inferno" (Planeta) -sexta de las que ha publicado y que siguen a "Ángeles y demonios", "El Código Da Vinci" y "El símbolo perdido"-, y está inspirada en "La Divina Comedia" de Dante y que ya está alcanzando ventas millonarias en otros países, a pesar de que las críticas recibidas no son precisamente halagüeñas por considerarla una obra "pesada", después de haberla presentado primero en Nueva York y, después, en Londres y Düsseldorf, por lo que su penúltima escala en la ronda de presentaciones (la última será Florencia que es el escenario en el que se desarrolla dicha novela) ha sido la Biblioteca Nacional de Madrid, el 30 de mayo pasado, recibiendo una gran acogida y expectación multitudinaria del numerosísimo público que llenaba el recinto.

Este maestro en crear bets-sellers, como han sido sus titulos anteriores, pues el más conocido "El Código Da Vinci", que ha sido traducido a 54 idiomas y del que se han vendido 80 millones de ejemplares en todo el mundo, se ha convertido en uno de los autores más seguros y rentables para las editoriales (ha vendido nada menos que 200 millones de libros). Por este motivo, el propio autor ha dicho: «Si abandonara el personaje de Robert Langdon, cincuenta editoriales se pondrían muy nerviosas», en tono de broma, ante la hipotética posibilidad de cambiar su estilo y temas literarios, aunque ha afirmado que algún día lo hará -quizás, cuando sea lo suficientemente rico como para no importarle la opinión de sus editores y no tenga que atenerse a sus exigencias-, buscando nuevas vías de expresión literaria.

A pesar de que dicho personaje antes mencionado es el protagonista constante de sus obras y al que muchos consideran el alter ego de Brown, éste niega esa posibilidad, y afirma que "Mi vida es mucho menos interesante y más solitaria".

La inspiración de su última obra ahora presentada en Madrid parece ser que le vino de sus múltiples lecturas de "La Divina Comedia", de Dante Alighieri, obra a la que considera muy moderna, a pesar de haber sido escrito hace 700 años, y a la que leyó por primera vez a los 18 años y que ha vuelto a releer en muchas y diferentes versiones, según explicó en su presentación en Madrid. Lo que más fascinó de la obra de Dante es el infierno porque está repleto de símbolos y considera que estos son muy poderosos e influyentes en la psique humana, porque significan lo mismo para todos y están correlacionados en los diferentes idiomas y culturas, creando nexos entre unos y otras.

Esta obra tiene dos partes diferenciadas o niveles: el primero, es una narración en la que el ritmo está unido a la acción sin tregua, además de ofrecer una constante intriga, sangre y perversos personajes; pero, además, hay un segundo nivel o trasfondo que sirve como telón de fondo: el gran problema de la superpoblación, porque según Brown: "En 85 años la población se ha triplicado. Cada día hay 200.000 nacimientos. Todos nosotros, escritores y periodistas, tenemos un podio, una voz y debemos expresarnos a través de un diálogo constructivo para ayudar a resolver el problema. Yo no pretendo encontrar la respuesta". El propio autor ha afirmado que, aunque no considera a su obra un libro reivindicativo y activista, sí le preocupa mucho el futuro de la Humanidad, especialmente la superpoblación a la que ha aludido.

Sin embargo, las verdaderas inquietudes de Dan Brown -que constituyen los grandes misterios que en el futuro el ser humano tendrá que dilucidar- están basados en los descubrimientos y avances de la biología genética y las cuestiones éticas que se plantearán, sin duda. El propio autor se hace y nos hace una pregunta: "¿Nos creemos Dios?". Para el escritor estos temas son los misterios más fascinantes. Teniendo en cuenta que su padre era matemático y su madre organista de una iglesia, creció influenciado tanto por la ciencia y sus intrincados sistemas y la religión y sus verdades eternas, lo que le enseño a cuestionarlo todo, como afirma el propio Brown.

Los editores, a la vista del enorme éxito y atracción que tienen sus obras ante los lectores, han tenido cuidado exquisito en que nada pudiera trascender al exterior mientras duraba la traducción de la novela a los distintos idiomas. Para ello, hicieron trabajar a los diferentes traductores en un búnker situado en Milán, sin poder tener acceso a los teléfonos móviles e internet, como si de un peliagudo asunto de Estado se tratara.

Además, Brown afirma con evidente satisfacción que ha tenido acceso a numerosos documentos, entre los que destaca una edición de "La Divina Comedia", que está custodiada en la Biblioteca Laurenziana de Florencia, escrita y publicada poco después de la primera edición de la obra de Dante, y a la que tuvo que consultar con guantes, pero con indudable emoción.

Volviendo al tema del extraordinario éxito de las obras de Brown, hay que recalcar que de esta nueva novela se han impreso cuatro millones de ejemplares en la edición inglesa y un millón para la española, además de haber sido también editada en catalán (Editorial Empùrias).

Este ejemplo de autor de éxito comercial sin precedentes, pone de nuevo de manifiesto que la literatura, con independencia de su calidad que no siempre está relacionada con el éxito de ventas, puede ser una auténtica fuente de ingresos incalculables para un sector que ha tenido una fuerte bajada en ventas por la crisis económica y otros factores. Sin embargo, nadie ha podido aún encontrar la fórmula que explique por qué unos libros baten récord de ventas y se convierten en los llamados best-sellers y otros, sin embargo, a pesar de tener una calidad literaria incuestionable, pasan desapercibidos para el gran público y terminan durmiendo el sueño de los justos en cualquier almacén editorial o de las distribuidoras, cuando no terminan siendo destruidos por el alto coste que supone su almacenamiento.

Sólo las sucesivas generaciones han rescatado del injusto olvido, en ocasiones, a insignes obras literarias que habían pasado desapercibidas en su momento, llenando de frustración y desencanto a autores y editores, además de ocasionar grandes pérdidas económicas a estos últimos y depresiones a los propios escritores que se consideraban unos fracasados. Ya lo dice Umberto Eco: "El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee".

La fórmula del éxito literario sigue siendo un misterio que todos quisieran desvelar, pero que sólo unos pocos afortunados parecen conocer, convirtiendo con su toque mágico la letra impresa en oro.

Este es, sin duda, el caso de Dan Brown.



30 mayo 2013

Antonio Muñoz Molina y la libertad de expresión


   
Antonio Muñoz Molina













por Ana Alejandre

En el primer trimestre de 2013 han habido muchos premios literarios, pero uno de ellos ha sido el más controvertido de todos: el premio literario bienal de Jerusalén, que concede la Feria Internacional del Libro de de dicha ciudad, concedido al escritor Antonio Muñoz Molina por el conjunto de su obra. Esta concesión ha suscitado mucha polémica entre algunos intelectuales entre los que destaca Stéphane Hessel, autor de libro ¡Indignaos! que se convirtió en el libro de cabecera del movimiento cívico 15-M, hace ahora dos años, quien, en dicha obra, llegó a defender el terrorismo de Hamas, aduciendo que su opinión estaba fundamentada en las conclusiones del informe Goldostone que le motivó para escribir dicho libro. No tuvo en cuenta, sin embargo, que el 1 de abril de 2011, el juez sudafricano Richard Goldstone, que presidió la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que estudió y realizó el informe de la ofensiva militar israelí en Gaza, a finales de 2008, declaró al periódico americano The Washington Post que no habían existido tales crímenes de guerra por parte del ejército israelí, ni éste había tomado como blanco a los civiles palestinos. Además, afirmó que "Si hubiera sabido entonces todo lo que sé ahora, el informe hubiera sido diferente".

A pesar de ello, Stéphane Hessel no rectificó su opinión, sino que siguió adelante con su manifiesta oposición a que Antonio Muñoz Molina aceptara dicho premio, realizando una personal cruzada a la que se sumaron el ensayista John Berter, los escritores Alice Walker y Luís García Montero, el poeta sudafricano Breyten Breytenbach y los cineastas Paul Laverty y ken Loach, entre otros, solicitando en un manifiesto firmado por todos ellos que el escritor galardonado no recogiera dicho premio, porque, de hacerlo, se convertiría automáticamente en "cómplice de la colonización ilegal de Jerusalen Oriental".

Sin embargo, Muñoz Molina ha recibido dicho premio el pasado 10 de febrero, en una ceremonia presidida por Shimón Peres y el alcalde de la ciudad, Nir Barkat, haciendo caso omiso de la presión sufriida, porque, según afirma el propio autor, huye de los estereotipos tan difundidos en Europa y, sobre todo en España, país en el que solemos caer en los extremismos opuestos: derechas e izquierdas, blanco o negro, bueno o malo, en un maniqueísmo tan falso como contraproducente. Según Muñoz Molina ha sido para él un honor y una alegría recibir un premio que ya habían recibido escritores de la talla de Jorge Luís Borges, Jorge Semprún y Susan Sontag, entre otros.
Y es que, una vez más, algunos intelectuales, en una supuesta defensa de los valores democráticos tal como la entienden, utilizan los métodos autoritarios que son consustanciales con las dictaduras, como es el caso de la censura del libre pensamiento, con la cual pretenden acallar las voces que no acatan el principio tan extendido en nuestros días como es el de lo "políticamente correcto", y manifiestan sus ideas en libertad y respeto a otras ideas con las que no coinciden. en un libre y legítimo derecho a exponer opiniones, ideas y creencias que es, precisamente, el núcleo de la libertad auténtica e irrenunciable de la libertad de expresión que todo ciudadano tiene en cualquier democracia, y al que no puede renunciar ningún intelectual, porque es el ejercicio de su propia libertad de conciencia, de su capacidad creadora, haciendo así una clara demostración de su creencia absoluta en la igualdad de todo ser humano, aunque aceptando sus diferencias intrínsecas, entre las que cuenta la diferencia de opinión y creencia.

Antonio Muñoz Molina ha tenido un gesto que le da sentido al auténtico concepto de democracia que, según algunos pensadores como Genovessi, su virtud específica debe ser la tolerancia, lo que es lo mismo que decir el respeto a la libertad inalienable que nace del espíritu de cada individuo y que se manifiesta al no dejarse mediatizar por quienes quieren imponer su ideología a los demás con el método más utilizado y conocido como es el de querer acallar las voces disonantes para que sólo se oiga una sola voz que sea sólo la expresión de la idea única y dominante de la ideología absolutista que mata, precisamente, aquello que dice defender: la libertad soberana del individuo.

La literatura no puede estar al servicio de ninguna ideología, sea la que fuere, sino que debe admitir en su seno la pluralidad de opiniones, ideas y creencias que son las que conforman el mundo real con todas sus aciertos, errores y contradicciones inherentes al ser humano, porque no es más que el arte en el que la vida se plasma en todos sus matices y sirve de eco a las múltiples voces que dialogan y discuten, afirman y niegan, preguntan y responden a los muchos y compejos problemas que plantea la sociedad humana desde sus albores.

Actitudes como la de Antonio Muñoz Molina revalidan al escritor, al intelectual sólo comprometido con su obra y la libre expresión de ideas, a la literatura y al propio concepto democrático que ensalza y defiende el derecho a la libertad de opinión y de expresión de la misma de los ciudadanos.



31 enero 2013

El boom de las novelas eróticas


Portadas de las novelas que forman la trilogía
Cincuenta  sombras de Grey



            Decía Milan Kundera que las sociedades que están obsesionadas con el sexo y hablan continuamente de ese tema, son en las que menos se practica. Si esto fuera así, tendríamos que admitir que la sociedad occidental actual está demasiado obsesionada con el sexo porque no lo practica, a juzgar por el éxito arrollador que tienen actualmente las novelas eróticas que son el género más vendido en el año 2012.
            Todo empezó con la publicación de la trilogía "Cincuenta sombras de Grey" y su fulminante éxito de ventas, lo que ha convertido a ese género en una mina por explotar por aquellos autores que, aún siendo ya famosos o los que aún no lo son, saben que con estas novelas eróticas tienen asegurado el éxito y las ventas millonarias.
            «A las mujeres les gustan las fantasías sexuales porque lo más erótico de su cuerpo está en su cabeza». Esta afirmación la ha hecho Erika Leonard James, la escritora inglesa que en este año cumple 50 años.y que es autora de la famosa trilogía  antes mencionada. Con esto parece afirmar que la literatura erótica actual va dirigida al público femenino por las razones que aduce.
            Esta modalidad narrativa ha abierto un resquicio de esperanza para el mercado editorial, porque lleva cinco años consecutivos acumulando pérdidas que ascienden a un 20%  y de cuyo porcentaje sólo en el año 2012 ascendió al 10%. La editorial que publica dicha trilogía en España, Grijalbo, que pertenece al grupo Random House Mondadori, informa que la cifra de ejemplares vendidos de dicha trilogía es de 2.000.000 sólo en castellano (en estas cifras está incluido el mercado hispanoamericano).
            Esa astronómica cifra de ejemplares vendidos se ha conseguido desde que se publicó en junio pasado el  primero de los volúmenes de dicha trilogía Cincuenta sombras de Grey, y le siguieron Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas, ambas publicadas sólo un mes después, porque la editorial se percató de la expectación de las lectoras por saber cómo continuaba el apasionado romance  de Anastasia Steele y Christian Grey.
            A partir de dichas publicaciones se mantienen en el primer puesto de los libros más vendidos, a los que no superan ni los libros de un escritor que ha sido siempre un creador de best sellers como es Ken Follett, con su última obra El invierno del mundo que lleva unos meses en las librerías, ni los de otra escritora revelación como es María Dueñas con su última obra Misión olvido, Temas, de Hoy, con cifras altísimas de ventas, pero tampoco ha podido rebasar a la trilogía erótica de moda.
            A esta suculenta fuente de ingresos editoriales que inició dicha trilogía, se han añadido otras escritoras como es Silvia Day, con su novela erótica No te escondo nada, título al que siguió Reflejada en ti, otra obra de la misma autora y temática que se ha publicado hace un mes. Sin embargo, el primer puesto de las ventas sigue siendo para la autora de Cincuenta sombras de Grey que ocupa los tres primeros puestos en el podio de ventas, y Day se conforma con el sexto y octavo lugar en el mismo con sus dos novelas.
            Según los datos facilitados por la consultora Nielsen, (ABC/27/11/12) en la semana que va desdel el 29 de octubre al 4 de noviembre, sólo el primer volumen de la mencionada trilogía, Cincuenta sombras de Grey, lleva vendidos 1,100.000 ejemplares, seguida por Misión olvido, de María Dueñas con 190.000 ejemplares, El invierno del mundo, de Ken Follett, con 128.000 ejemplares y Sylvia Day, con sus dos novelas, 31.000 ejemplares.
            La pregunta que sugieren estas astronómicas cifras de ventas de las novelas eróticas que han podido superar a las de los autores tan leídos y demandados como Ken Follett, y que ha hecho comprar estas novelas a millones de lectores en más de 52 países es ¿qué tiene de especial el sexo  descrito y narrado en estas obras? ¿Es que la frustración sexual es tan grande, en general, que se busca la  compensación en las narraciones eróticas como únicas vías de salida a la pulsión sexual? y habría que añadir otra pregunta: ¿tiene razón Milan Kundera cuando habla de que se habla (o lee) de sexo cuando no se practica?
            Según la editorial  Grijalbo, a través de la editora que descubrió la obra Cincuenta sombras de Grey, la razón de su éxito es porque «No es pornografía, se trata de desacralizar el sadomasoquismo», porque es una combinación del género romántico y del erótico. A pesar de la afirmación de que no es pornografía la trilogía de E. L. James, a su autora  en Estados Unidos se le llamó "Mamá porno", y en dichas obras el sadomasoquismo es el plato fuerte, aunque tratando de hacerlo asequible a todo tipo de lectores gracias al buen hacer de Christian Grey, el protagonista masculino, que parece conocer bien a las mujeres y su sexualidad y por ello  consigue satisfacerlas, aunque  sólo sea a través de las páginas de estas novelas
            En esta trilogía se puede encontrar sexo explícito entre la ardiente paraje de amantes, aunque no está narrado con la maestría literaria de Henry Miller en su fantástica  trilogía, especialmente en la tercera de su entrega: Plexus, Nexus, Sexus, porque no hay que olvidar que su autora no pretende hacer buena literatura, sino contar una historia que tenga tirón para el gran público en momentos de crisis como los que atravesamos, y no hay mejor evasión que el sexo, sobre todo cuando se tocan ciertos aspectos que son desconocidos por la mayoría de las personas  y, precisamente por eso, causan tanto morbo.
            Parece ser que las lectoras que la compran son las jóvenes, alrededor de unos 25 años, urbanitas y con un poder adquisitivo medio.
            Naturalmente esta moda, pues en la literatura, buena o mala, siempre hay también modas o tendencias, durará más o menos tiempo, porque los lectores se cansan de los géneros o subgéneros cuando se satura el mercado con demasiadas ofertas de la misma clase.
            No hay que olvidar que hace unos años la moda fue y es aún, aunque está perdiendo terreno, la novela histórica, en la que la Historia y la ficción se confunden y quienes no les gusta leer la historia rigurosa y veraz, se apuntaron a este género denostado por muchos escritores, pues crea confusión a los lectores poco versados en Historia y no saben diferenciar lo real  de lo ficticio, creando así un caldo de cultivo a la Historia novelada que es una fuente de errores para muchos lectores.. Además de ser un buen método de crear historias para quienes no tienen demasiado talento creador, porque les permite utilizar a personajes reales y mezclados con otros ficticios en una combinación más o menos acertada, según el autor de que se trate, pero que siempre es otra forma de tener aseguradas altas cifras de ventas.
            Esta nueva moda de la literatura erótica que pretende ser transgresora, utilizando el sexo, y dentro de él a las distintas  parafilias como es el caso del sadomasoquismo en esta trilogía, como un arma de transgresión y provocación, pero con la nota añadida de hacerla "adecuada al gran público", lo que le quita totalmente la nota transgresora y se queda en algo intermedio que  está a medio camino de la cursilería de la novela romántica o "rosa" y la obscenidad de la verdadera novela erótica, en la que nada es implícito, sino completamente explícito, por lo que no es apropiada para todos los públicos que buscan sexo narrado, pero sin más connotaciones románticas que sobran en  obras de este calado.
            No hay que olvidar que el género erótico existe desde hace muchos siglos, como fue el Satiricón de Petronio, escrita aproximadamente en el año 60 d.C; el Decamerón de Giovanni Boccaccio, escrita entre 1348 y 1353, y otros autores que cultivaron el género como Choderlos de Laclos; John Cleland (1709-1789), autor de Fanny Hill; y el marqués de Sade, entre otros muchos. De todos es conocidos títulos como las Memorias de Giovanni Giacomo Casanova (1725-1798) que, además de describir sin tapujos sus amores y sus hazañas sexuales, eran además, un impresionante tratado históricos de los usos y costumbres de su época con innegable valor literario. Ya en el siglo XX se pueden citar a autores como Anaïs Nin (Delta de Venus), Monique Wittig (El cuerpo lesbiano), Jean Genet o Henry Miller, anteriormente citado.
            La diferencia entre las obras de estos autores citados y las novelas eróticas ahora de moda y récords de ventas es que aquéllas no sólo eran obras eróticas, sino que contribuían a conocer la sociedad de su tiempo, su política, arte, economía y eran un tratado que perfilaba y mostraba el mosaico social en el que se desenvolvían sus protagonistas, fueran reales o ficticios, además de su intrínseco valor literario por el que pasaron a la posteridad. Las que ahora son best sellers no pasan de ser novelas "rosas" a las que se han añadido escenas explícitas de sexo, sadomasoquista o no, pero sin aportar nada al lector como no sea conocer las tribulaciones de sus protagonistas que son el epicentro de  estas obras sin ninguna calidad literaria, pero sí un evidente y excelente negocio editorial que se explotará hasta que la moda pase y venga otra a sustituirla, como pasa siempre.
            El sexo por sí mismo, sin más alicientes para un lector exigente, aburre por lo repetido. Esto ya se demostró cuando la apertura que llegó con la democracia propició la aparición de salas  de cine X que prometían ser un negocio inagotable, pero que pasada la primera euforia causada por la novedad y el aliciente que suponía la total libertad en sus contenidos, sin ningún tipo de censura ni tabúes, hizo que se cerraran unas tras otras todas las salas de exhibición de dichas películas, porque el público que antes las llenaba se fue retirando, harto y aburrido de ver siempre lo mismo: el sexo descarnado en estado puro, sin más añadidos que le dieran un mínimo de calidad, de contenido que lo arropara.
            Siempre es bueno leer, sea cual fuere el género elegido, pero si alguien quiere leer buena literatura erótica no debe buscarla en esas novelas de moda que son hechas de encargo y siguiendo unos patrones fijos para que sean comerciales, aunque carezcan de calidad literaria: Sólo tiene que darse una vuelta por la  literatura universal y encontrará auténticas joyas del género erótico, pero, además y sobre todo, hallará buena literatura y arte con mayúsculas. Y eso nunca aburre ni cansa, con sexo o sin él.