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31 julio 2018

El Dia internacional del Libro

Cartel del Dia Internacional del Libro



El pasado día 23 de abril se celebró en más de cien países El Día Internacional del Libro que intenta fomentar la lectura y también vela por los derechos de autor, tan necesitados de defensa, especialmente, en la era digital.

El Día Internacional del Libro es una celebración de ámbito mundial que tiene como finalidad la de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual gracias a los derechos de autor. Se celebra desde 1995 y es de ámbito internacional y fue promovida por la UNESCO. El 23 de abril de 1996 se inició en varios países y pasados unos años, en 2008, se conmemoraba en más de 100 países.

La Conferencia General de la UNESCO, celebrada en París en 1995, tomó la decisión de rendir un homenaje universal a los libros y autores en dicha fecha, invitando a todos y, especialmente a los jóvenes, a conocer el placer de la lectura y a tomar en consideración las valiosas contribuciones de quienes han sido los impulsores del progreso social y cultural de la humanidad, es decir, los escritores y pensadores de todo el mundo. Para ello, la UNESCO creó el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, así como el Premio UNESCO de Literatura Infantil y Juvenil Pro de la Tolerancia.

Fue la Unión Internacional de Editores la que propuso esta fecha a la UNESCO, con las finalidades antes descritas de fomento de la lectura y protección de los derechos de autor. La Conferencia General de la UNESCO la aprobó en París, el 15 de noviembre de 1995, y a partir de dicha fecha, cada 23 de abril, se celebra el «Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor».

La elección del 23 de abril como fecha de la celebración se hizo por ser una fecha simbólica para la literatura mundial ya que en ese día de 1616 fallecieron, supuestamente, Cervantes -aunque, realmente, Cervantes falleció el 22 y fue enterrado el 23, fecha en la que se consignó la fecha de su muerte-, Shakespeare –aunque este falleció el 23 de abril del calendario juliano que corresponde al 3 de mayo del calendario gregoriano y fue en esta fecha cuando fallecieron, también, William Wordsworth (en 1850) y Josep Pla (en 1981)-.e Inca Garcilaso de la Vega. También coincide ese día con el nacimiento o muerte de otros importantes autores internacionales como so los nombres de Vladimir Nabokov, Maurice Druon, Haldor K. Laxness, y Manuel Mejía Vallejo.

Cada año la UNESCO y las tres organizaciones profesionales internacionales del mundo del libro (la Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias) escogen una capital mundial del libro, cuyo mandato empieza cada 23 de abril.

El comité de selección eligió Atenas, capital de Grecia, para ser la capital mundial del libro en 2018 por las muchas actividades que lleva a cabo con dicho motivo. Su finalidad es que los libros lleguen a toda la población, incluidos los inmigrantes y los refugiados.

Madrid fue la sede del Día Internacional del Libro en 2001, año en el que fue nombrada capital mundial del libro. La relación de otras ciudades que fueron también elegidas a tal fin es, según el año de su nombramiento: En 2002 ocupó el puesto Alejandría, Nueva Delhi en 2003, Amberes en 2004, Montreal en 2005, Turín en 2006, Bogotá en 2007, Ámsterdam en 2008, Beirut en 2009, Liubliana en 2010, Buenos Aires en 2011, Ereván en 2012, Bangkok en 2013, Port Harcourt en 2014, Incheon en 2015, Breslavia en 2016, Conakry en 2017, Atenas en 2018 y Sharjah en 2019.

En cuanto a nuestro país, los antecedentes de esta celebración se remontan al reinado de Alfonso XIII, monarca que firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 por el que se creaba la Fiesta del Libro Español que se celebraría el 7 de octubre, debido a que en esa fecha se creía que había nacido Miguel de Cervantes. Esto fue debido a la iniciativa del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, quien lo propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona, en cuyo organismo se aprobó en marzo de 1925 dicha proposición, y se señaló la citada fecha del supuesto nacimiento de Cervantes, coincidiendo el primer año con la Exposición del Libro Español en Buenos Aires. Más tarde, en 1930, se cambia dicha celebración a la fecha del 23 de abril como Dia del Libro

Dicha celebración tuvo un gran éxito en toda España, especialmente en aquellas ciudades que son sedes universitarias y, desde Barcelona, se extendió por toda Cataluña, aunque dicha denominación oficial fue cayendo en el olvido, por ser esa misma fecha con el día de San Jorge, santo Patrón.

En las ciudades en las que no existía vida universitaria la fiesta no tenía demasiada afluencia de público, incluso llegó a desaparecer en algunas de ellas, Sin embargo, fue a partir de la década de los 80 del pasado siglo, cuando retomó con fuerza dicha celebración, especialmente en Madrid. En Cataluña se fue creando la costumbre, ya convertida en tradición, de regalar rosas y libros entre las parejas y seres queridos en esa fecha, lo que fue una de las razones que llevó a la UNESCO para declarar el día 23 de abril Día Internacional del Libro. Esa fecha y su relación con Cervantes ha propiciado que en ese día se celebre cada año la entrega del Premio Cervantes, el mayor galardón que puede concederse a los escritores hispanos.

No en todos los países se celebra en la misma fecha el Día Internacional del Libro, pues en países como Reino Unido e Irlanda lo hacen el primer jueves de marzo en el que celebran el llamado World Book Day (Día Mundial del Libro). En Uruguay dicha celebración lleva el nombre de “Día Nacional del Libro” cada 26 de mayo, fecha en la que se conmemora que, en 1816, se creó la primera biblioteca pública nacional, a iniciativa de Dámaso Antonio Larrañaga. En Paraguay, se celebra el 25 de junio el Día del Libro Paraguayo, en memoria de que el, 25 de junio de 1612, Ruy Díaz de Guzmán, primer historiador paraguayo, terminó el manuscrito de su obra La Argentina, primer libro escrito en esas tierras americanas.

Todas estas celebraciones son necesarias y oportunas para un sector como es el del libro que se encuentra con muchas dificultades en un mundo tan tecnificado donde internet, videojuegos, tablets, móviles y demás ofertas digitales hacen que una gran mayoría de jóvenes se decanten por estas ofertas tecnológicas, dejando al libro en último lugar de sus predilecciones, aunque es el mejor y más genuino transmisor de la cultura.

La política de educación con el fomento continuado de la lectura a los estudiantes en los diversos niveles educativos es necesaria, así como facilitar aún más el acceso a las bibliotecas, a los contenidos digitalizados en la red de redes como es internet, en restaurar las asignaturas de humanidades: literatura, filosofía, historia del arte, etc., en los diversos planes de estudios que están copados por los estudios científicos y técnicos que, aún siendo necesarios, no pueden ser excluyentes de las humanidades. Las familias también tienen que ser fomentadoras de la lectura, porque cuando los hijos ven a sus padres leer asiduamente, ellos también sienten curiosidad por hacerlo.

El libro como instrumento de conocimiento, formación y diversión es insustituible, ya sea en soporte papel o digital -el libro electrónico ha hecho leer a muchos jóvenes que rechazaban al libro en papel, por esa novedad de estar el texto contenido en un artefacto electrónico al que están tan habituados los jóvenes-, y para fomentar la lectura se necesita del esfuerzo de todas las instituciones públicas y privadas, además de los necesarios fondos para que las políticas de fomento de la lectura, de apoyo a los diversos agentes literarios que hacen posible la creación, publicación y difusión de los libros: escritores, editores, distribuidores y líberos, puedan seguir con su valiosa e imprescindible labor cultural y que los lectores puedan elegir en libertad entre la amplia oferta literaria que será más rica y provechosa cuanto más variada y plural sea.

No solo es suficiente celebrar el Día internacional del Libro, sino que los lectores asiduos sigamos -y los potenciales lectores comiencen a hacerlo- visitando las librerías, las bibliotecas, los clubs de lectura, con la asiduidad necesaria para que la lectura se convierta en una costumbre cotidiana en la que el libro sea el compañero habitual de cada día, en la mochila del estudiante, el bolso femenino o en la cartera de todo ejecutivo, y en día a día de todos los ciudadanos con un mínimo de nivel cultural y de inquietud por entender el mundo en el que vive. Eso sólo podrá hacerlo a través de la lectura de libros en los que podrá buscar y hallar las respuestas a tantas preguntas que sugiere el mundo complejo y, muchas veces inescrutable, en el que vivimos.



30 marzo 2018

LA JUBILACIÓN DE LOS ESCRITORES





La jubilación de los escritores y su necesaria y urgente regulación 


Hace más de dos años surgió el movimiento reivindicativo “Seguir creando”, que fue impulsado por escritores como Javier Reverte y creadores como Forges -ambos hacían frente a una deuda que les reclamaba la Seguridad Social por el cobro de sus respectivas pensiones unidas al montante recibido por derechos de autor que ascendían a una cantidad superior al sueldo mínimo interprofesional (10.302,60€ para 2018), cantidad esta última que es límite para poder cobrar la pensión de jubilación. En esta triste y vergonzosa situación -vergonzosa para la Administración-, están implicados muchos autores famosos que no quieren identificarse públicamente. Todos ellos solicitan la reforma urgente del Art. 165 de la Ley de Régimen de la Seguridad Social. Artículo que trata específicamente de las condiciones del derecho a las prestaciones.

Esta situación comenzó se inició a raíz de la aprobación en 2012 de un Real Decreto y su consiguiente reinterpretación posterior de la ley, en esos momentos en los que el Gobierno tenía como necesidad prioritaria recaudar por la feroz crisis económica en la que estaba sumida España.

La acción colectiva de este movimiento “Seguir creando” está coordinada por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) y su presidente, Manuel Rico, quien confirma que, a primeros de 2015, comenzaron a recibir, en el gabinete jurídico de dicha Asociación, múltiples visitas de escritores jubilados que se encontraban privados de su pensión por el motivo ya mencionado. Además, de recibir por parte de la Administración la exigencia de devolver cantidades altísimas por haber cobrado “indebidamente”, según lo antes ya dicho, por su pensión y estar cobrando simultáneamente derechos de autor que sobrepasaban el límite fijado. Además, también le exigían que se dieran de alta en RETA, (Régimen de Trabajadores Autónomos).

Esta situación ha causado casos verdaderamente dramáticos y multas correspondientes que son del todo inaceptable no sólo para los interesados que deben pagarlas, sino para toda la sociedad en su conjunto ante tal dislate que se perpetra contra los creadores que no han hecho nada más que eso; escribir y crear literatura, arte y cultura, en general, de los que la sociedad está tan necesitada y es deudora.

Sn embargo, un escritor o creador de éxito si está jubilado, esta condición lo convierte en un posible defraudador cuando sus ingresos por su actividad literaria y/o artística sobrepasa el límite de los nueve mil y pico de euros que supone el limite permitido de ingresos por dicho motivo.

Por ese motivo, tiene que elegir entre sus derechos de autor o su jubilación, en una flagrante injusticia que se opone a lo que sucede con los ingresos por capital (ingresos por bienes muebles e inmuebles) que pueden ascender, en muchos casos, a una cifra astronómica cobrada por su propietario y perceptor, sin que esas rentas le supongan oposición frontal al cobro de su pensión para la que ha estado cotizando toda su vida profesional, como es el caso de los escritores y creadores. Es decir, se respeta más a la propiedad (y sus posibles cuantiosas e ilimitadas rentas) que a la cultura y los paupérrimos derechos de autor. Como diría el recientemente fallecido e inolvidable creador gráfico, Forges -quien llevaba dos años sin cobrar su pensión cuando falleció- a través de sus inefables personajes:”excelso panorama”, aludiendo a esta grotesca situación inaceptable, injusta y que requiere urgente y justa reforma. Así se lo reprochó la viuda de Forges, Marta Rivera de la Cruz a la Ministra de Empleo y Seguridad social, Fátima Bañez, cuando le dijo: «Se nos ha muerto Forges y no hemos podido arreglar aún la situación de los creadores jubilados» (hace tres años que comenzaron a recibir las multas y reclamaciones). «Razón de más para seguir peleándolo», respondió la ministra”, según publicó ABC el pasado 4 de marzo.

El escritor ya mencionado Javier Reverte, que fue uno de los impulsores del movimiento “Seguir creando”, empeñado en esta justa lucha para defender los derechos de los escritores jubilados, también tuvo la penosa experiencia de recibir una carta hace dos años y medio, en la que le pedían que se personara en las oficinas de la Seguridad Social y que llevara los contratos de sus libros. Le hicieron una inspección y, a continuación, le dijeron que le quitaban la pensión, además de comunicarle que debía devolver más de 120.000 euros por haber cobrado la pensión al mismo tiempo que sus derechos de autor superiores al ya mencionado salario mínimo interprofesional.

Según comentó el Presidente de ACE, Manuel Rico a ABC, sobre las tragedias que devienen de esos actos administrativos, cuenta el caso de un escritor asturiano que ha vivido una dramática situación relacionada con este penoso asunto, e irreversible en sus consecuencias trágicas: Dicho autor debía devolver unos setenta mil euros a la Seguridad Social por este motivo. Le escribió indignado a la ministra, y tuvo que poner su casa en venta. Además, su esposa se suicidó arrojándose al mar por la dramática situación económica que atravesaban por este motivo. Lo peor y más sarcástico de esta terrible historia real es que, unos días después de la muerte de su esposa, recibió una carta del organismo correspondiente en la que le decían que le devolvían el dinero porque habían cometido un error. Nadie le pudo devolver a su esposa, víctima mortal de ese error, ni existe compensación posible.

Ante estas tragedias, no se puede permanecer indiferente, aunque hay otras historias que rozan más lo tragicómico, como es el caso de cierto escritor que se jubiló como autónomo con una pensión mínima, y solicita, cuando va a dar una conferencia, que le paguen con un regalo de El Corte Inglés, que él después descambia por ropa o alimentos, según le sea más conveniente. Todo antes que dar “motivos” a la Seguridad Social, maquinaria implacable, a que le quiten la “cuantiosa” pensión que tantos años le ha costado cobrar, gracias a lo que ha ido pagando religiosamente a dicha entidad durante toda su vida laboral.

En estos momentos en que todos los pensionistas se están manifestando para exigir la revalorización y subida de las pensiones, es necesario unirse a dicha reclamación en general, y en particular la de los creadores, que atañe a todo escritor, para solicitar la reforma de la actual Ley de Régimen de la Seguridad Social y la normativa fiscal para que los “derechos de autor” sean considerados independientes en su declaración de los “derechos del trabajo” y de los “derechos del capital”, pues no son ni unos ni otros, sino diferentes en su naturaleza, en su correspondiente y necesario tratamiento legal y fiscal, y un derecho inalienable de todo creador.

Por todo ello, los derechos de autor tienen que recibir el tratamiento adecuado en los ámbitos legal y fiscal, para no incurrir en la injusticia flagrante que se está cometiendo contra los escritores y creadores con los que sociedad tiene una deuda siempre renovada por su continua colaboración con la cultura, que no puede ser aumentada por la legislación terriblemente injusta que actualmente rige al respecto y que daña gravemente los legítimos derechos e intereses de los creadores en su conjunto.

Reforma necesaria, justa y urgente que debe ser tomada por el Gobierno sin más dilaciones. Los creadores, la cultura y la propia sociedad así lo demandan y serán sus legítimos beneficiarios.




30 enero 2018

CARTAS CRUZADAS, DE ANA ALEJANDRE



Doctora en Filología Latina
Profesora de Filología, en la Universidad Complutense.
(de la Asociación de Críticos de Arte de Madrid)

El pasado día 5 de este mes de diciembre tuvo lugar en el Centro Riojano de Madrid la presentación de Cartas Cruzadas, excelente novela de Ana Alejandre.

En la actual narrativa literaria esta novela presenta un formato novedoso puesto que, como el título indica, la trama principal de Cartas cruzadas la constituyen los hechos relatados en unas cartas escritas por diferentes miembros de una misma familia desde febrero de 1925, hasta la actualidad. No hay, por tanto, diálogo.

La narración transcurre en el verano de 2013, y el tiempo narrativa va retrocediendo a diversas décadas del pasado siglo XX, desde 1925, 1939, 1945, 1998, hasta 1999., según la carta que sea leída en cada momento narrativo.

Este método de narrar una trama exclusivamente por medio de cartas escritas por diferentes personajes, tuvo un ilustre precedente en la literatura del pasado siglo XX: Thornton Wilder, escritor norteamericano que ganó nada menos que tres premios Pullitzer, publicó en 1948 una novela histórica titulada Los Idus de Marzo.

La particularidad de esta novela histórica, Los Idus de Marzo reside es que la reconstrucción de la vida de César se hace a través de documentos y cartas ficticias, supuestamente escritas por personajes que, sabemos, que realmente vivieron.

Ese formato de cartas entrecruzadas entre distintos personajes es el que vemos en esta última novela de Ana Alejandre.

Cartas cruzadas es una excelente novela de intrigas varias, de suspense y misterio. También, de la búsqueda de la identidad personal, de saber quién somos, de dónde venimos.

Las intrigas se desarrollan y resuelven a través de hermosas cartas escritas hacía tiempo, llenas de amor, de desesperación, de dolor. También de horror. 

Marina Alcántara, la protagonista, es una mujer divorciada y con dos hijas ya independizadas. A comienzos del mes de agosto de 2013, Marina, que personalmente atraviesa un delicado momento emocional, se encuentra sola en el piso de su difunta madre, en una aislada urbanización en las afueras de Madrid. Sólo su fiel perro la acompaña.

En esa soledad interior y exterior -el caluroso agosto madrileño ha vaciado la urbanización de sus habituales ocupantes-, comienza a revisar antiguas fotografías familiares y a leer una serie de cartas ocultadas celosamente durante largos años por su madre. 

Sin embargo, ésta, antes de morir, la había incitado a que, tras su muerte, las leyera. Las cartas están escritas por diferentes miembros de la misma familia desde el año 1925 y se extiende a otras décadas ya citadas anteriormente según el personaje que las escribe y el momento histórico en el que se sitúa.

En esas cartas se plantea una intriga familiar surgida en 1925 que, a lo largo de los años, va desdoblándose en varias ramificaciones misteriosas que atrapan en su suspense a la propia Marina.

Con los personajes que aparecen en las cartas recorremos el siglo xx y llegamos a nuestros días: Así, a hermosa Olga Petrovna, una de las protagonistas, nace en una familia aristocrática justamente en los inicios del pasado siglo. Emigrada de Rusia, tras la caída del Zar y la llegada de los soviéticos al poder, vive en el fascinante Paris de 1925, año de la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas. 

Los años 20 son el momento en el que el Paris de entreguerras alcanzó su máximo brillo y esplendor. En él, en 1925, arranca la intriga de la novela.

Posteriormente asistimos a otros terribles acontecimientos del siglo XX: La LLEGADA AL PODER DEL NAZISMO

La INVASION DE POLONIA en 1939 por los alemanes, que fue el inicio de la 2ª guerra mundial. CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZIS, donde millones de personas, sobre todo judíos, fueron masacradas. 

Todos estos sucesos sirven de telón de fondo y son fundamentales en los que se desarrolla el dramático destino de algunos personajes.

De hecho, en la portada de la novela se ve sucesivamente tres fotografías: una de París, otra muestra fotos antiguas y viejas cartas, y una tercera contiene un grupo de militares en la que destaca en primer término Adolfo Hitler. 

Esta selección de imágenes es, evidentemente, una declaración de intenciones de la autora.

A lo largo de una semana Marina Alcántara va revisando viejas fotografías familiares y leyendo cartas escritas por diferentes personas de la familia a lo largo de los años. Su madre en sus últimos días la había incitado a leer las cartas, tras tenerlas largos años cuidadosamente guardadas, sin explicarle el porqué. 

Sin entender la causa por la que ella debía hacerlo ni por qué debía desempolvar viejas historias, como la ya archiconocida desaparición de la mujer de su tío abuelo Gabriel, la hermosa Olga Petrovna, en París en 1925, comienza la lectura de las cartas y viejos documentos que le van adentrando en una historia fascinante y enigmática que la embarga de emoción, temor, sorpresa y dolor. Siempre sumergida en la atmósfera asfixiante y solitaria de la urbanización de las afueras de Madrid, en la que se siente única habitante de un mundo desolado.

Efectivamente, la madre de Marina ha ocultado cuidadosamente las cartas familiares hasta el fin de sus días. Asimismo, las había distribuido cuidadosamente en varios paquetes. Marina las lee con interés creciente por el suspense que se inicia con su lectura y avanza y crece a medida que transcurre la narración y va conociendo nuevos datos y circunstancias que ignoraba del apasionante enigma familiar que se inicia con la desaparición de Olga en ese París bullicioso de 1925.

Posteriormente, esa intriga inicial, con los años, se ha ido desdoblando, ampliando en nuevos enigmas a resolver por la protagonista que van surgiendo en algunas otras cartas escritas por personas ajenas a la familia y en varios importantes documentos de épocas pasadas. Esas cartas escritas por personas ajenas a la familia resultarán fundamentales para esclarecer la trama y solucionar las diferentes intrigas planteadas a lo largo de la novela.

Durante todo el tiempo Marina acompaña la lectura escuchando los acordes de la Misa de Réquiem de Mozart, y escucha en las voces de los cantantes la letra de los versículos del Rito Romano de la Misa de Difuntos que se utilizó al componer la magna obra.

A veces, el texto cantado de esa Misa de funeral se adecúa a los tristes sentimientos que expresa alguna de las cartas que va leyendo.

En resumen: La soledad del piso vacío en el que Marina se encuentra, su triste situación emocional, el asfixiante calor de un agosto preñado de tormentas, los versículos del texto de la misa de Difuntos -que hacen hincapié en la insignificancia del ser humano, abocado a las desdichas y la muerte, y en la súplica que eleva a la misericordia divina-, todo el entorno en definitiva contribuye a crear una atmósfera cada vez más opresiva, que, inevitablemente, se va cerniendo sobre el lector y le va transmitiendo la emoción, el suspense y la sensación de tristeza casi tanto como a la propia Marina por la atmósfera creada por la autora.

En tanto que Marina va acabando la lectura y conoce la terrible realidad de su familia y la suya propia, la identidad verdadera, que tanto tiempo llevaba anhelando saber, estalla en el exterior una gran tormenta que es el fiel reflejo de la que estalla en el alma profundamente desgarrada de Marina al conocer una verdad que tanto ansiaba desvelar a medida que iba leyendo todas las cartas y documentos y que al conocer la desestabiliza anímica y psicológicamente, en una explosión de emociones incontrolables

La narración pone de manifiesto el mal que ofrece diferentes caras siendo el mismo. La frase de Goethe que aparece al inicio de la novela lo expresa de forma contundente: “Al mal no le hacen falta razones. Le bastan con excusas”. Los diferentes totalitarismos políticos desde el comunismo al nazismo, como ideologías que esclaviza a las personas y las convierten en seres desprovistos de derechos, valor y dignidad, aparece reflejada en esta novela como telón de fondo de muchos de sus momentos narrativos. El sufrimiento terrible, el dolor y la humillación de unos seres humanos que tuvieron la desgracia de vivir en tiempos feroces son otros elementos esenciales de esta obra. También el amor, la generosidad, el altruismo y la fraternidad de quienes exponen su propia seguridad para acoger y proteger a seres indefensos, como contrapunto ético que son los únicos pilares que el ser humano tiene para poder sobrevivir al horror, la barbarie y la muerte.

El contrapunto de belleza, entre tanta intriga, soledad, miedo y suspense, lo ofrece la prodigiosa música del Réquiem y las voces de los cantantes que interpretan los versículos de la última parte y final del Réquiem, que sirve como plegaria para todos sus familiares, ya fallecidos, y como mensaje de esperanza entre tanta desolación:

“Lux aeterna luceat eis, Domine, cum sanctis tuis in aeternum, quia pius es”

“Que la luz eterna brille por siempre para ellos, en compañía de tus santos, porque Tú, Señor, Tú eres misericordioso”.

El lector termina la novela sintiendo que a su lado parecen estar los distintos personajes que tomaron vida a través de sus cartas doloridas, emocionadas, tristes o felices, acompañándole mientras lee el sorprendente final, al que ha llegado después de la intensa lectura de una narración plena de suspense, intriga, emoción y hallazgos de una historia familiar en la que se resume la vida de varias generaciones que vivieron y murieron buscando conocer la verdad y la razón de su desdicha.

Excelente novela de esta autora que nos ofrece en estas Cartas cruzadas, la muestra de su dominio del lenguaje, de la novedosa técnica narrativa y la descripción de los personajes que toman vida y los acerca al lector, en una lectura en la que sólo podrá encontrar un ejemplo más, en esta nueva y quinta novela, plena de suspense, intriga y emoción, de su talento narrativo.